Aquí está el retrato acabado del actor Donald Sutherland caracterizado como Matthew Bennell, protagonista de la película de 1978 "la invasión de los ultracuerpos" dirigida por Philip Kaufman. Está realizado con carboncillo sobre papel Ingres de 50x70 cm.
Matthew Bennell era un sagaz y solitario inspector de sanidad enamorado de su compañera de trabajo, papel que interpreta Brooke Adams, actriz que aparece en pocas pero interesantes películas de la época ("Días del Cielo", "La zona muerta", entre otras). Ella, que en la película parece corresponderle de manera sutil, vivía con otro hombre, un jovial dentista cuya única preocupación era ver los deportes por la tele. Para suerte de Bennell y desgracia de toda la humanidad, se convertirá en uno de los primeros humanos en ser reemplazado por una vaina alienígena, (el primero, según parece, es un Robert Duvall disfrazado de cura). De esta manera Bennell y su amada verán reforzado su vínculo afectivo y conseguirán vivir una particular y trágica historia romántica, aunque por breve pero intenso espacio de tiempo, siempre huyendo de las vainas, intentando vencer al sueño. En una estupenda escena, ante la mirada impasible y desalmada de las vainas, se declararán su amor. Las vainas no necesitaban amar.
Lástima que no pueda durar, los alienígenas se apoderarán con pasmosa facilidad de toda la humanidad, los seres humanos quedarán reducidos a residuos y polvo desechados en camiones de basura. Y qué final más triste y aterrador a un tiempo, la conclusión de la peli es memorable en su desoladora crueldad...
Como la vida misma.
El film clásico de Don Siegel (que conduce un taxi en la película) tenía un final algo más esperanzador.
Otro retrato también a carboncillo de 32x23 cm.
Más almas humanas? que pueblan esta estupenda película: Leonard Nimoy interpreta a un famoso psiquiatra que se dedica a psicoanalizar a personas desesperadas que ya no reconocen a sus "sustituidos" seres queridos:
Carboncillo sobre papel, 32x23 cm.
Jeff Goldblum es un poeta fracasado que tiene que trabajar en la sauna que ha montado junto a su mujer...
Carboncillo sobre papel, 100x70 cm.
Papel que interpreta Verónica Cartwright, actriz que siempre lo ha pasado muy mal en el cine, ya que ha tenido que hacer frente al ataque de los "Pájaros" de Hitchcock, a "Alien" de Ridley Scott y al malvado demonio Daryl que interpretaba Jack Nicholson en "Las Brujas de Eastwick":
Llegamos ya al ecuador del verano. En este nuevo capítulo voy a presentar unos cuantos dibujos realizados con la técnica que más me gusta. Adivinan?... Efectivamente, la mancha con carboncillo.
Espero que os guste, no me voy a extender demasiado con el proceso, ya que es siempre el mismo, la serie de fotografías que muestro son bastante representativas.
Se trata de un pequeño formato de 45x32 cm de papel Ingres, trabajado con mancha de carboncillo difuminada con esponja. Para obtener volumen, las zonas de luz se consiguen borrando cuidadosamente con la mano o los dedos, también con toques de difumino. Para los pequeños brillos de boca, nariz y ojos se utiliza una goma de borrar o lápiz pastel blanco.
El resultado final es el siguiente:
El proceso en sus distintas fases es el siguiente:
A continuación muestro el acabado final del dibujo de Iggy Pop cuyo proceso presenté, creo recordar, en el capítulo decimoctavo. Había algo que no me terminaba de convencer y por ello seguí trabajándolo, creo que ahora está mucho mejor y no ha perdido fuerza...
Al tratarse de un formato de 100x70 cm, hay mucho espacio de papel en blanco, creo que esta composición escenográfica es muy expresiva para la pose tan retorcida del músico, me recuerda en su contorsión a los esclavos de Miguel Ángel (salvando las distancias).
Una imagen ampliada del dibujo donde se aprecia en detalle el trabajo de sombreado y la especial textura granulada del carboncillo, conseguida difuminando con la palma de la mano.
El siguiente dibujo es un retrato del actor Donald Sutherland (los lectores del blog ya estarán más que familiarizados con este actor y con la película), caracterizado como Matthew Bennell, el triste inspector de sanidad de la película "La invasión de los ultracuerpos" de 1978, dirigida por Philip Kaufman. Su tamaño es de 50x70 cm, y ha seguido el mismo proceso que los anteriores. Aún no está terminado, aunque la imagen es de un estado bastante avanzado de la mancha, mostraré el resultado final en el siguiente capítulo:
Trabajo en proceso, falta definir algunas zonas y obtener sombras más intensas. Realizaré un fijado intermedio de parte del dibujo (toda la parte de la camisa, la corbata y la gabardina).
Otro dibujo más que continuaré en próximas entregas, mancha tonal a carbón de 70x100 cm:
Ahora, como curiosidad, unas cuantos bocetos e ilustraciones con diversas técnicas que tenía en un antiguo bloc de dibujo de hace ya algunos años, puede que muchos. Cuando buscas entre los trabajos que guardas de otras épocas, te encuentras con cosas sorprendentes...
Ilustración inspirada en "Alicia en el país de las Maravillas", está realizada con barra de carbón prensado sobre papel.
Otra ilustración basada en Alicia, esta vez resuelta con barra y lápices de grafito.
"Extraño sueño", barra y lápices carbón sobre papel.
El siguiente dibujo lo recuerdo con cariño, está realizado con lápices de colores a la acuarela. Debe de ser del 97 o 98:
En próximos capítulos iré mostrando más bocetos e ilustraciones de ese bloc o de otros.
Ahora...
"Trabajos de recuperación estival: algunas películas para soportar lo mejor posible lo que resta de este largo y cálido verano"
Empecemos con algo fresquito: "Piraña" de Joe Dante, 1978
Piraña es, con mucha diferencia, la mejor de las "películas de explotación" del éxito "Tiburón" de Spielberg que se rodaron por aquellas fechas. Es, de hecho, superior y más imaginativa que las secuelas oficiales de "Tiburón". Se trata de un film tan divertido y bien realizado que no se notan sus carencias presupuestarias. Sabe extraer el máximo partido al escaso presupuesto con el que contaba, claro, se trata de una producción de Roger Corman (director y productor famoso por la rapidez e inventiva con la que rodaba, siempre dispuesto a ahorrar todo lo posible y exprimir el presupuesto al máximo para obtener el máximo beneficio).
Lo cierto es que Dante entrega un estupendo film que en ningún momento esconde sus referencias, es más, las exhibe con desparpajo: la protagonista juega al principio de la película a una rudimentaria máquina de videojuegos (estamos en 1978) que cambia los marcianitos por tiburones, llamada JAWS, como el título original de la peli de Spielberg. No será la única referencia al film, en la película no faltan también los inevitables planos subjetivos bajo el agua desde el punto de vista de las criaturas acechando a los pies de los incautos bañistas.
Las escenas de los ataques de las pirañas están rodadas con sentido del ritmo y con lograda sensación de peligro. Un excelente montaje y planificación convierten en efectivos los sencillos trucajes con los que contaban. Hay además homenajes, típicos de Joe Dante, a las melancólicas creaciones de RayHarryhausen, cameos que harán las delicias de los admiradores del cine fantástico clásico, a los habituales en el cine del director, Kevin McCarthy, Dick Miller y Belinda Balasky, se unen la Felliniana Bárbara Steele, Paul Bartel, también director de la casa Corman y un breve cameo de John Sayles, guionista de la peli, también de otras cuantas de la productora y director de prestigio (me encanta "El secreto de la isla de las focas"). Musicada elegantemente por el italiano Pino Donaggio, es un entretenimiento más que recomendable para una cálida noche de verano... mucho mejor que aburridas ensaladas de horribles efectos digitales o interminables historietas de superhéroes vistas una y otra vez, y otra...
Sigamos con algopara reír y pensar un rato: "Bienvenido Mr. Chance" (Being there) de Hal Ashby, 1979:
Yo soy un gran admirador de "Harold y Maude", película de culto del realizador estadounidense Hal Ashby, otro día hablaremos de esa peli.
Me encanta "Bienvenido Mr. Chance", "Being there" en el original.Peter Sellers, genial como siempre, interpreta a un inocente jardinero que había estado siempre recluido en casa de su señor y jamás había tenido contacto con el mundo exterior. Todo lo poco que conocía del mundo, lo había aprendido viendo la televisión, que era su único interés.
Sellers, impregna su composición de una candidez y humanidad muy emotivas, sabe darle al personaje un toque también de extraña estulticia, de una manera muy especial. Un personaje, tengamos en cuenta, el jardinero Mr Chance, que según la criada negra que lo atendía, es un verdadero memo.
A la muerte del amo de la casa sin descendencia alguna, el pobre Chance se ve obligado a abandonar su hogar y adentrarse en un mundo que desconoce. Así que ataviado con las elegantes ropas del difunto anciano, bombín, maleta, paraguas y el mando a distancia de su querida tele, se adentra en la jungla de asfalto (estupenda la escena en la que abandona el caserón, ubicado en un barrio ya muy degradado de Washington DC y sale al exterior a los sones de los arreglos discotequeros del tema "Así habló Zarathustra " de Strauss).
Sátira política y social pero al mismo tiempo una bella historia de amistad y amor hacia un personaje, que en su absoluta inocencia y total carencia de experiencias y conocimientos es como un recipiente vacío en el que los demás irán proyectando todas sus esperanzas y anhelos, frustraciones y fantasías. Hal Ashby, excelente director, realiza una sutil radiografía de la sociedad de su tiempo, con un hilarante guion de Jerzy Kosinski, autor también de la novela en que se basa la película. Cuenta con interpretaciones memorables de todo el reparto, imprescindible disfrutarla en versión original, Shirley MacLaine, Melvyn Douglas, Jack Warden, y posee uno de los finales más bellos y enigmáticos de la historia del cine, que cada uno saque su propia conclusión, yo tengo la mía???.
Durante sus títulos de crédito finales tiene una tronchante toma falsa de una escena eliminada del montaje final, en la que todo el equipo de la peli, actores y técnicos, no pueden aguantar la risa ante el absurdo monólogo que no termina de rematar bien el gran Peter Sellers.
Démosle al vampiro una oportunidad: "Jóvenes ocultos" de Joel Schumacher, 1987 En una era, fatídica, en la que el mito del vampiro ha sido convenientemente desnatado y maquillado, estilo lánguido y llorón en espantosos productos para desinformados y despistados adolescentes, con puntuales excepciones como la maravillosa "Déjame entrar" en su doble versión sueca y norteamericana, o la estupenda "Byzantium" del gran Neil Jordan. Los aficionados al fantástico echamos de menos los productos confeccionados por la maquinaria del entretenimiento hollywoodiense que consumíamos en nuestra adolescencia, donde el vampiro era tratado todavía con algo de respeto. Durante los nostálgicos años ochenta se pusieron de moda las pelis vampíricas a partir del gran éxito que obtuvo entre la chiquillería de la época la lúdica "Noche de miedo" de 1985, protagonizada por un vampiro discotequero y filogay interpretado por el excelente ChrisSarandon. Un par de años más tarde llegó "Jóvenes ocultos", titulada originalmente "The lost boys", un título mucho más sugerente, referencia expresa a los niños perdidos de la inmortal creación de Barrie y que dirigió el hoy tristemente olvidado Joel Schumacher. Director culpable de dos esperpentos estéticos de ramplón infantilismo que son "Batman forever" y "Batman y Robin", pero responsable también de unas cuantas joyitas como la estupenda "Un día de furia", la trepidante "Última llamada" o "Línea mortal" entre otras. "Jóvenes ocultos" es una película muy adecuada para estas fechas y refrescante, plagada de aciertos y hallazgos, atmosférica, donde predominan las sombras, estupenda fotografía, sobre la luz. El brillo del neón sobre la luz natural. Excelentes los planos aéreos subjetivos desde el punto de vista de los vampiros o las muy controladas escenas de violencia de los ataques.
En la peli, los vampiros son un grupo de macarras y rebeldes con causa de estética semi-romántica, algo entre los cardados de Duran Duran y las chupas de cuero de Billy Idol, que viajan en moto y frecuentan las ferias de las pequeñas ciudades, liderados por un icónico Kiefer Sutherland de pelo oxigenado. Viven en una cueva y duermen cual verdaderos vampiros suspendidos cabeza abajo del techo.
Está protagonizada por un montón de rostros conocidos de la época: además del citado Sutherland, los fatídicos Coreys, Haim y Feldman, el guaperas de Jason Patric, la chica triste de los ochenta, la encantadora Jami Gertz, la mamá adoptiva de Eduardo Manostijeras, Dianne Wiest. Cuenta con uno de los primeros vampiros infantiles vistos en pantalla, antes de que llegaran "Los viajeros de la noche" y mucho antes de "Entrevista con el vampiro". Además, en una feliz idea de guion final, que no desvelaré, comprobaremos que el vampiro, verdadero hallazgo de la peli, aunque apocalíptico por su condición de alma condenada, está integrado. Y vive aquí, en el barrio, cerca de casa...
"Submarine" es una pequeña película británica que se estrenó en 2010, recibiendo muy buenas críticas. Yo la descubrí hace poco y me pareció muy interesante. Está dirigida por el, también actor, Richard Ayoade (creo que aparece en esa tontería con Ben Stiller, "Los amos del barrio"). Narra las aventuras y también desventuras de un colegial adolescente en busca de su primer amor y, cómo no, su inevitable irrupción en el mundo de los adultos. Nada nuevo por o tanto bajo el sol, pero lo que realmente destaca de esta historia es su tono melancólico: el lírico retrato del mundo adolescente de los protagonistas, potenciado por una excenlente fotografía, bañada casi siempre de tonos otoñales y doradas puestas de sol, que contrasta con la socarrona visión, caricaturesca, que dibuja el director del mundo de los adultos ( a través del retrato de los padres, una pareja en crisis y sobre todo, de la extraña pareja de vecinos, que es lo menos logrado de la película). Un mundo a la vez histérico y absurdo, del que pretende escapar, evadirse, el taciturno protagonista. De entre los actores destaca la genial pareja de actores que interpretan a los jóvenes colegiales y amantes protagonistas, una visión muy influenciada por el cine de Wes Anderson en general, tiene algo de su cine en la composición de los encuadres y en la caracterización de los personajes, siempre en el límite de lo excéntrico...
Una película recomendable, sin duda. Atención a las estupendas canciones de su banda sonora.
Aquí presento el retrato a carboncillo de la actriz Yasmin Paige caracterizada como Jordana, la insondable novia del soñador protagonista:
Se trata de un díptico, dos pliegos de papel Ingres de 50x70cm montados sobre un cartón. Se crea un espacio escenográfico interesante.
Se trata de un dibujo con tratamiento de mancha tonal, realizado con carboncillo sobre dos pliegos de papel Ingres de 70x50cm cada uno.
Al principio lo iba realizar, como siempre, sobre un pliego de 50x70cm, una imagen en plano medio como vengo dibujando últimamente, pero al dar tanta relevancia al volumen de los ropajes y aumentar el volumen general de la composición, me faltaba espacio por el margen izquierdo, así que decidí ampliarlo con otro pliego, en vez de reducir la imagen. La composición resultante me parece interesante, aunque no sea realmente premeditada en realidad.
El proceso de dibujo es el mismo de mis anteriores trabajos, he dado importancia a la textura de la ropa de la chica (me encanta dibujar los pliegues de la ropa), los pliegues y gradaciones tonales, siempre trabajando desde dentro de la figura hacia fuera. el trabajo de detalle y acabados finales lo realizo con varios fijados (suaves) intermedios. Sobre este dibujo no he aplicado lápices de carbón (prensado), que son mucho más grasos que el carboncillo normal. Sí tiene algunos toques de lápiz pastel blanco o gris claro, para dar realce a algunas zonas.
Los negros intensos de las sombras del interior del abrigo y el cabello, los he logrado, como he señalado antes, con varios fijados intermedios ligeros.
Ahora presento el proceso paso a paso, en total puede que le haya dedicado unas cuatro o cinco sesiones de tres horas cada una, más o menos:
Un proceso similar he seguido para realizar este retrato de la actriz francesa Marion Cotillard, he aplicado al final unos ligeros toques de lápiz pastel blanco y gris, y he dibujado alguna línea para potenciar algún contorno, por ejemplo, en el codo y brazo flexionado, algunos cabellos despeinados los he trazado con lápiz pastel gris:
Quien siga este blog ya sabrá de mi entusiasmo por la película de 1978 "La invasión de los ultracuerpos" de Philip Kaufman, ahora felizmente editada en formato Blu ray por Divisa, con estupenda calidad de imagen y audio en castellano y original. Película sugerente y atmosférica, está plagada de excelentes momentos de extrañeza, suspense y angustia. Posee, además, uno de los finales más terroríficos y desoladores que he visto, por lo menos, de los años setenta y ochenta. No desmerece en absoluto del extraordinario clásico de Don Siegel. Después llegarían otras dos versiones más del relato de Jack Finney, la interesante "Secuestradores de cuerpos" de Abel Ferrara de 1993, y la desastrosa "Invasión" 2007 con Nicole Kidman.
La versión de 1978 está interpretada por estupendos actores: Donald Sutherland, Brooke Adams, Leonard Nimoy, Jeff Goldblum, todos con un rostro más que interesante y con personalidad, después de retratar a Sutherland y Nimoy, le llega el turno a Jeff Goldblum. Actor famosísimo posteriormente por su participación en varios y populares "blockbusters", también ha aparecido en cintas que me gustan mucho como la delirante y divertida "Las chicas de la Tierra son fáciles" de Julien Temple, la turbia "El sueño del mono loco" de Fernando Trueba, "Las aventuras de Buckaroo Banzai" de W.D. Richter o "La mosca" de Cronenberg, película con la que alcanzaría definitivamente fama mundial:
Para su retrato he utilizado un pliego de papel Ingres de 100x70cm, lo he realizado con la técnica de mancha de carboncillo, difuminando líneas y aplicando ligeros fijados intermedios. Para este dibujo he recurrido a lápices carbón para la definición de algunas partes o para lograr zonas de una oscuridad más profunda (los lápices utilizados son HB). Para aplicarlos hay que fijar la superficie previamente para conservar el tono anterior, aunque al difuminar siempre baja un poco en intensidad. He procurado reducir su uso a zonas concretas, difuminando después con un difumino previamente preparado, es decir, suave, para que no raye ni ensucie la superficie al frotar. El resultado se puede apreciar en el cabello y rostro, es más fácil definir contornos o perfiles, en los pliegues de las mangas de la gabardina y las arrugas del pantalón.
A continuación muestro el proceso paso a paso. Como siempre, prefiero difuminar el carboncillo con una esponja y después voy sacando las luces con un trapo, paño limpio o un difumino para las partes que requieren una mayor precisión.
A continuación otro retrato del actor con la misma técnica de mezclar carboncillo y lápiz carbón (mucho más graso):
He sombreado con lápiz carbón en la superficie del cabello, el lado izquierdo del rostro y los ojos, se consigue un color negro más profundo. Para sacar las luces o zonas tonales más iluminadas, he aplicado suavemente una goma de borrar MILÁN, cortada en bisel con un cúter (nariz, pómulo, cuello). Para el brillo de los ojos, dos puntitos de lápiz pastel blanco, algunos trazos en el cabello también.
Un poco de música, por favor:
A continuación os voy a recomendar un par de bandas sonoras, que me gustan mucho, de dos de las mejores películas que se han estrenado últimamente: "La llegada" y "Kubo y las dos cuerdas mágicas":
La banda de "La llegada", "Arrival" está compuesta por Johann Johannsson y la ha editado en un escueto digipack, el sello "Deutche Grammophon", ahí es nada!. La música es árida y difícil, pero muy sugerente. En una primera escucha, desligada de las imágenes, puede resultar un tanto dura, desoladora. El compositor aplica sonoridades atonales, como primitivas, experimentales, destinadas a crear en la película sensaciones de misterio, extrañeza, recrea la angustia y claustrofobia que experimenta la protagonista, y al mismo tiempo, el espectador con ella. En sucesivas escuchas (el compacto, tiene una duración estándar de cuarenta minutos) nos damos cuenta de que en realidad es más dulce, con temas melódicos para representar la relación de la protagonista con su hija. En cualquier caso, una interensantísima Score alejada de los sonidos prefabricados y golpes de efecto que abundan, por desgracia, en el cine actual.
"Kubo y las dos cuerdas mágicas", "Kubo and the two strings" es una emocionante partitura compuesta por Dario Marianelli, para una de las mejores películas de animación del pasado año. Espectacular, con momentos pletóricos de acción pero también con momentos más melódicos, llama la atención el uso de instrumentos exóticos orientales, en especial de las cuerdas. Maravillosa banda, de estilo clásico, que nos reconcilia con la últimamente maltrecha composición musical para cine. Vigorosa y poética a un tiempo, la recomiendo totalmente, al igual que la película de LAIKA, una de las mejores productoras de cine de animación actuales. Mezcla de manera virtuosa y espectacular, una sofisticada animación tradicional "stop-motion" con las más avanzadas técnicas digitales, una delicia...
Os dejo con un tema musical del siempre grandioso y añorado Miklós Rózsa, un tema de la estupenda película de espionaje de 1979, "El ojo de la aguja" dirigida por Richard Marquand, protagonizada por Donald Sutherland y Kate Nelligan y basada en una novela de Ken Follett, el tema es "Prelude" (2:11), la música que suena durante los títulos de crédito de la película, magnífico:
y próximamente:
Un personaje familiar para todos los admiradores de la película "Alien", tan o más siniestro que el propio "bicho", dibujo a carboncillo inacabado:
Hola, este es mi primer blog. Quiero dar a conocer mi obra pictórica, pero también escribir sobre las cosas que me gustan, la pintura, el dibujo, el cómic, la música, la música de cine, el cine, claro, y un montón de cosas más que poco a poco (quiero tomarme esto como un divertimento) iré subiendo.
Si alguien lo ve, espero que le guste.
Ahora estoy realizando pequeñas ilustraciones de películas que me gustan. Son pequeñas pinturas sobre papel, generalmente cartulina "BASIK" o papel de acuarela normal realizadas con GOUACHE. El gouache es una técnica al agua que me encanta, el color es maravilloso, con una textura aterciopelada muy cálida. Es parecido a la témpera, pero el color es mucho más luminoso, se vende en pequeños botes de cristal o en tubos parecidos a los de óleo. Es algo farragosa de trabajar, ya que el color seca con rapidez y se ensucia con mucha facilidad, perdiendo totalmente la frescura. Es necesario estructurar bien por zonas o campos de color el dibujo previo antes de aplicar la pintura.
Conocéis la película "La invasión de los ultracuerpos", su título original es "Invasion of the body snatchers" del año 1978 y dirigida por Philip Kaufman. La han dado mucho por televisión, pero cada vez que la ponen me atrapa y le encuentro cosas nuevas, imágenes y situaciones de las que no me había percatado, cameo de Robert Duvall incluido. Y los intérpretes son estupendos, una colección de rostros realmente interesantes con marcadísima personalidad: Sutherland, Nimoy, Goldblum, Verónica Cartwright, estupenda actriz, especializada en personajes sufridores, muy sufridores e inestables, llora como nadie en pantalla, su rostro de horror en la escena cumbre del primer Alien es antológico, o en "las brujas de Eastwick". Y Brooke Adams, de aspecto frágil y ojos grandes y extraños, es una actriz que aparece en pocas películas pero selectas, la recuerdo en "Días de cielo", una peli preciosa y preciosista.
El rostro de Donald Sutherland es impactante, me gustan las imágenes de esta película. Las fotos anteriores son mi interpretación de un fotograma de la peli. El color del fondo en contraste con los tonos cálidos del rostro resultan interesantes. La técnica es Gouache y el soporte papel de acuarela de 250g, formato 25x19cm. Aquí os dejo el proceso de un trabajo similar:
Primero un dibujo con lápiz detallado delimitando las zonas o campos de cada tono.
Después se va coloreando cada campo por separado, el rostro o las carnaciones, la chaqueta, camisa, etc.
Los dos dibujos anteriores son carboncillos, pero de este tema hablaremos más adelante.